Han pasado ya muchos años
desde que sus lágrimas brotaban
mientras crecían las flores
en una mañana de primavera
Observaba la vida
desde un ventanal,
me pedía que juntos escapáramos
de la estúpida realidad.
Pero llego el día
en que decidió volar
y tomar el rumbo del cielo azul
junto a su eterno amor.
Ahora solo quedan los recuerdos
de aquel amor y de sus lágrimas,
y la sonrisa eterna de
mis ángeles de primavera.
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